jueves, abril 24, 2014

Hoy tengo ganas de ti





Hoy tengo ganas de recorrerte entero
Y verter sobre mi pecho tu sangre aun caliente
Hoy tengo ganas de poseerte entero
Y desde tus entrañas coger tu corazón
Hoy tengo ganas de tenerte
Desmembrar cada parte
Jugar con tu cuerpo
Hoy tengo ganas de comerte
Empalar cada miembro
Y con mi sierra seccionar tus manos
Y tú pecho.
Hoy tengo ganas de amarte
Y desde mi repisa colgar tu cabeza
Besar tu lengua interfecta
Mientras te descompones…
Hoy he saciado mis ganas
El orgasmo ha sido callado
Y tus viseras santificadas.

domingo, abril 13, 2014

Letra muerta

He aqui una nueva particpacion con collage incluido
http://issuu.com/letramuerta/docs/letra_muerta_n__11

las 12 puertas


capitulo 2: el despertar
Habían pasado días después de esta traumante experiencia, incluso fui a un psicólogo, que me receto una series de ejercicios y algunas pastillas, también fui a Santiago, al  centro, para firmar los últimos papeles y ser legalmente la dueña de la casona, debo decir que tuve muchas dudas de hacerlo, sentía que me está metiendo en terrible problema, he tomado relajante musculares y diazepan para calmarme, y he hecho mi cama en el living, creo que lo mejor es vender la casa y olvidarme de todo, pero aun así, sentía curiosidad por abrir nuevamente la puerta.
¿Habré imaginado todo esto?, ¿me estaré volviendo loca?, maldita naturaleza humana, la curiosidad iba en aumento, subí lentamente las escaleras, un temblor nervioso me había capturado, llegue a la puerta y cuando gire el pomo, no ocurrió nada, una risa nerviosa salió de mi boca, sentía un poco de alivio y decepción, entonces atraída por un estruendo me dirigí a la tercera puerta y al abrirla me envolvió una sombra, creo que cerré los ojos no lo recuerdo, solo sé que de apoco la oscuridad iba desapareciendo y el olor a tierra me estaba llamando.
mi madre me hallo sentada en la calle  confundida, asustada, otra vez volvía a estar en este mundo desconocido, con gran fuerza me levanto del suelo y me trajo a la casa, me desnudo y me arropo en la cama, yo segia sin moverme o hablar, estaba nerviosa, tenía miedo, entonces cinco señoras regordetas vinieron a examinarme de pies a cabeza y mientras lo hacían murmuraban entre ellas, mi madre me observaba con mucho amor, tanto que por un momento olvide mi miedo y solo me fije en su mirada, por ultimo me dieron de beber una agua verdosa y asquerosa que me tuvo toda la noche sudando...

 la mañana siguiente se levantó  pálida y triste con aire a otoño, Jean, mi hermano y mi padre se habían marchado en la madrugada para trabajar en el campo y mi madre diligente me traía una sopa, mi corazón empezaba a resignarse y aceptar esta "realidad" como parte de mi vida así que me levante, a pesar de los rezongos de mi madre  y decidí acompañarla  al arroyuelo cerca del bosque donde las mujeres iban a lavar ropa, cuando pude ver el mi reflejo, me sorprendí de lo joven que era...

.... no sé cuantas semanas o meses trata de encontrar la puerta de regreso, la iglesia ya no servía y las puertas de la cabaña tampoco, con el tiempo trate de resignarme y trate de encajar en esa vida, pero había algo en mí que aún se resistía a aceptarlo y parte de mi corazón también, por las noches soñaba anhelante que abría esa puerta y me hallaba nuevamente en mi mundo, pero al abrir mis ojos me llenaba de tristeza ver aquel derruido techo de paja y aquellas paredes oscuras, el piso mitad piedra mitad tierra, y el fogón que siempre estaba encendido, día a día, repetía los mismos quehaceres lo mismo todo los días, con todos los miembros familiares ausentes, decidí ir a una pequeña plaza que yacía al frente de la iglesia, allí había muchos niños, viendo los artilugios que un inglés había traído a esa región, también vi a un espadachín haciendo piruetas con su espada, entonces sentí la necesidad de que él me enseñara, todos los días le insistía, pero él se negaba rotundamente, no sabía si era porque era mujer o porque no era de sangre inglesa como él, aun así me las arreglaba para copiar sus movimientos cuando él entrenaba cerca del río,  me había hecho una espada de madera a escondidas de mi padre y con ella practicaba los movimientos, sin embargo un día mientras bajada al rio, vi que todas las personas se congregaban en la plaza habían hombres armados, que me recordaron al que vi en la iglesia, sentí un dolor en el estómago, habían armado una tarima y un mensajero tan delgado y fino que parecía una mujer, que incluso su voz sonaba tan aguda que todos creyeron también que era una mujer, hasta que se presentó con el nombre de Arguilis:

- Noticias de los reinos del sur, algunos nobles se han levantado en armas contra el rey, por lo que es posible que este pueblo sea atacado, por los rebeldes, el lord de estas tierras se ha retirado al norte, todo aquel que tenga la fuerza y salud necesaria deberéis partir lo más pronto...

pero las noticias llegaron tarde, el hombrecillo fue interrumpido por los hombres que llegaban del  campo, muchos de ellos heridos y ensangrentados pues habían sido atacados, apenas mi padre y Jean llegaron, ambos felizmente intactos, mi madre nos encerró en la cabaña y esperamos en silencio, de pronto el ruido de los cascos de muchos caballos hicieron  retumbar la tierra a mis pies, igual que los temblores que sentíamos, en mi otro mundo, entonces los gritos empezaron a escucharse y el humo apareció de todas partes mi padre no nos permitió salir hasta que él verificara que todo había  terminado, pero nuestra puerta fue derrumbada por un gran caballo negro  seguido de tres más, que nos acorralaron uno de ellos se bajó del caballo y dijo:

— llévense  a las mujeres y a los otros mátenlos!!— grito el hombre
Mi padre saco su hacha y se enfrentó a dos caballeros, mientras Jena tomaba mi mano y me ocultaba debajo de la mesa, me tape los oídos y cerré mis ojos y me repetía a mí misma, esto es un sueño, esto es un sueño, sentí que algo caía cerca de mí y entonces sentí que me agarraban de la mano y me arrastraban fuera de la cabaña, abrí mis ojos y me halle rodeada por mercenarios, todos me miraban con esa mirada libertina, entonces alguien me agarro por la cintura y me subió a un caballo y , entonces vi la casa quemarse, ver a mis padres muertos y a mi Jean, no podía escapar y temía que algo peor que la muerte me iba a pasar, sin saber cómo saque toda la valentía de mis entrañas y salte del caballo, sin mirar atrás y me escabullí por los matorrales hasta llegar al bosque, que era mi última esperanza, escuchaba los cascos de los caballos retumbar en la tierra tras de mi y de pronto escuche que me decían.

—si quieres irte!!! Deberás luchar, es la única forma de ganar tu libertad.— 

Las 12 puertas


CAPITULO 1: EL ORIGEN

Cuando niña era asaltada por sueños de un pasado antiguo, donde la noche como un manto negro se tragaba toda luz y de un momento a otro, infinitas luces inundaban ese mar y atravesaban mi cuerpo, pero al crecer, aquellos sueños desaparecieron…

Decían que una tía lejana había muerto dejándome a mí, a la más desconocida de sus sobrinas una enorme casa, tal vez por curiosidad o influencias venidas de mis parientes fui a ver la morada, ubicada en cajón del Maipo, al llegar un extraño sentimiento me invadió: la estancia se erguía lúgubre y solitaria en medio de la nada, un aire de nostalgia y antiguo parecia emanar de la estancia, apenas abrí la puerta una ráfaga de viento salió a saludarme y el olor a viejo se hizo más fuerte, el piso era de madera al igual que sus paredes, me puse a recorrer la casa y a tratar de ventilarla: durante mi recorrido observe que conservaba cinco habitaciones en el primer piso incluyendo la cocina y una pequeña salita de estar, en el segundo piso había tres habitaciones cuando estuve frente a frente a la primera puerta sentí como si una fuerza extraña me impulsaba a abrirla y cuando lo hice un viento muy tempestivo me envolvió, basto con que cerrara mis ojos unos segundos, para que la habitación desapareciera y me hallara a campo abierto, al principio quede absorta con el paisaje que se extendía ante mi vista: la brisa era cálida, el cielo estaba muy claro y el suelo de un hermoso color turquesa, había un pequeño campo de flores muy perfumadas y por segundos olvide que me hallaba en mi casa, cuando por fin reaccione, habían pasado tres horas desde mi visita, conmocionada cerré la puerta tras de mí, con la convicción de que mañana regresaría.

Pero al otro día por más que lo intentara la puerta no se abría parecía estar cerrada con llave por dentro, ni siquiera el cerrajero pudo abrirla y la idea de destruirla me asustaba más que el perderme en ese hermoso paisaje, entonces, no sé si fue por corazonada me acerque a la segunda puerta, al abrirla un vacío me empujó hacia adentro trabando la puerta tras de mí, intente abrirla pero no pude, temerosa me di la vuelta y me hallé en un altar de una vieja iglesia muy, pero muy antigua, todos los sentimientos que había en mí se juntaron y chocaban en mi cabeza, pero mi curiosidad se atrevió a superarlos y con paso temeroso me dirigí hacia la calle: inmediatamente mi ropa desapareció y un vestido  muy sucio sobre mí, la reemplazaba. La gente del pueblo tenia vestía de igual forma, las calles eran de barro y en vez de autos eran las carretas que estaban por todos lados, las casas se sentían amontonadas  unas con otras, respire hondamente, tratando de contenerme, quise retroceder pero entonces las manos de un muchacho me agarraron la falda.
—Nefrer!!!, hermana!, Ven pronto Papa está enojado!!.

Sin pensarlo dos veces corrí siguiendo al muchacho, era como si algo me impulsara a seguirlo, corrimos por estrechos pasajes de endebles casas que parecían que en cualquier momento iban a derrumbarse, entonces en medio del barro y la basura la hallé, un miedo horrible domino mi cuerpo y me detuve temerosa de entrar, solo quería volver a la iglesia y poder abrir la puerta y regresar a mi mundo, pero cuando el muchacho abrió la puerta unos recuerdos ajenos a mi surgieron en mi memoria, me detuve por un momento el muchacho e empujo hacia el interior de la vivienda, el espacio era reducido cocina y habitación eran una sola, la mesa “familiar” establecía la separación de un ambiente en otro, sentada en una silla cerca del caldero estaba una señora que supuse que sería la  madre de Jean y en la otro un gran hombre, robusto y Rosado que sería mi padre, en una pared había un gran espejo donde puede ver mi rostro, solo tendría unos doce años la mitad de mi edad ahora, pero no pude seguir pensando el gran hombre se levantó de la mesa amenazante:
— cuantas veces te he dicho que no vayas a la iglesia!!!!, Deberías estar ayudándonos en el campo!!!!.
Su figura era imponente parecía un oso de verdad, y su brazo se erguía amenazadoramente sobre mí entonces el muchacho se interpuso y lo miro con odio, aquel hombre se calmó y palmeo la espalda de mi endeble hermano:
—esa es una mirada de hombre!!!—dijo feliz.

Mi madre suspiro aliviada y empezó a  sirvió  la comida, pero lo único en que podía pensar, era en las ganas de irme de allí,  la figura de aquel hombre me tenía temerosa, e me impedía que tratara de escapar, me culpe tantas veces de haber cruzado esa puerta, me culpe de haber ido a ver esa maldita casa, pero por más que tratar de recordar no podía, este lugar me estaba  haciendo olvidarlo todo, me desespere y luche contra mí misma, durante toda la noche... cuando el gallo famélico que teníamos trato de cantar, el hombre al cual llamo padre y el delgado muchacho llamado Jean se habían marchado, muy temprano y mi madre dormitaba en una silla, me levante silenciosamente y corrí hacia La iglesia, por suerte estaba vacía y en medio del altar oculta por un gran arreglo floral esta la puerta hacia mi casa, hacia mi vida verdadera, muy sigilosamente me acerque a abrir la puerta pero aún seguía trabada: la golpeé con puños y patadas hasta cansarme, y me puse a llorar desesperada, la voz del cura se escuchó al fondo y sin pensarlo salí a la calle una vez más, tenía tanto miedo y desesperación que los sonidos, el ruido del ajetreo diario desapareció y podía sentir como mi corazón se agitaba violentamente en mi pecho, mis piernas empezaron a flaquear un sudor frío recorrió mi espalda y solo podía repetirme: ¿Que haré?. ¿Qué haré?.
Fue entonces que aquella mujer que era mi madre, apareció frente a mí y sin decirme nada me tomo de la mano, llevándome fuera del pueblo.
Una vez que las casas desaparecieron colina abajo la mujer soltó de mi mano:
—         desde que volviste de la iglesia, no has sido la de siempre, es más me atrevo a decir que tú no eres mi hija.
Sentí un gran alivio al saber que esa mujer pensaba lo mismo que yo:
—         no sé cómo explicarlo, yo vivo en otro tiempo…y quiero regresar…pero no sé cómo…
Mi madre me miro seriamente y tomo nuevamente de mi brazo, me llevo a la gran iglesia y mientras me dejaba en el altar esperando, fue en busca del padre.

¿Qué diablos voy hacer?, me acusaran de hechicería, no podía pensar en nada mas, fue entonces que entre la oscuridad de los vitriales un caballero de armadura negra apareció, con paso firme y decido camino hacia mí, el terror me poseyó por completo, miraba desesperada a mi alrededor en busca de alguna salida, cuando divise detrás de la cruz de madera una puerta, corrí hacia ella y la puerta se abrió, rápidamente la cerré tras de mi sin mirar, y permanecí así por muchos minutos, pero al no escuchar ningún ruido me atreví a abrirlos y para mi alivio me hallé nuevamente en “mi casa” de campo, baje las escaleras y abrí la puerta principal, para cerciorarme de que era verdad, vi el paisaje tan familiar y respire aliviada.

sábado, abril 12, 2014

Te robare deseos de tus sueños
tantos que No habrá rescate
tan enfermo de ti estoy,
que no hay cura que me salve
escucho el eco de tus pasos
que se repiten en la montaña
pero mis ojos no pueden verte;
 tu respirar escucho
En las sombrías torres
pero mis ojos no pueden verte
se mi luz que mi corazón aguarda
y dame alivio a este amor que me mata


I wish your dream kidnaps 
There will be so many rescue 
so sick of you I am, 
there is no cure to save me 
I hear the echo of your footsteps 
recurring in the mountains 
but my eyes can not see; 
I hear your breathing 
In the bleak towers 
but my eyes can not see 
is my light my heart awaits 

and give relief to this love that kills me
Sólo en sueños,  en el otro mundo
 te consigo, solo en sueños te busco y te busco
y ahora estoy preso en tu sortilegio
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
y Me gusta decirte
que mis manos adoran tu pelo
y se me escapa una caricia
pero mis brazos sólo queda tu sombra.


Only in dreams, in the other world 
  I get you, only in dreams I look and I look 
and I am now a prisoner in your spell 
and there are things in the dark that smile at us. 
and I like to tell 
my hands love your hair 
escapes me and caress 
but my arms is just your shadow

martes, abril 01, 2014

El SAYON



Preludio:

Había despertado otra vez, asustado de la oscuridad, de la noche que lo envolvía y le arrebataba toda luz, se levanto exhausto, en su casa el silencio reinaba, fue a la cocina en busca de un vaso de agua, en la mesa el periódico del día anterior anunciaba la aparición del cadáver de una muchacha llevaba días desaparecida, regreso con el vaso a su habitación y sin querer tropezó con los pies del cadáver, lo miro enojado y se le acerco:
Era una muchacha de cabellos rojos, parecía estar soñando, Alberto le susurro:
-         ¿Sueñas con la muerte? (acariciando las mejillas blancas)...lastima que no eres ella, te hubiera dado un bonito regalo.

Melancólico se aparto del cadáver, corrió las cortinas de su habitación para que la luz pudiera mantener las sombras acorraladas, se dio vuelta y observo extasiado las fotografías a modo de collage de varias mujeres pelirrojas, encerradas en círculos.