viernes, mayo 03, 2013

sobre la noche


Corría por las calles, en medio del frío invierno, maldiciendo su destino y la poca vida que le quedaba,  de pronto se detuvo en seco y de sus ropas saco la pesada espada de caballero templario que había heredado de sus ancestros, estaba cansada de huir, estaba cansada de sentirse victima, solo quería vivir tranquila, pero nada de lo que hacia llegaba a un buen termino, ellos siempre vienen, y ella siempre huía,  pero esta noche no se las dejaría fácil,  al menos moriría luchando.

las sombras se extendía en el callejón precediendo la llegada de "los mestizos",  seres monstruoso que solo pueden salir de noche, el frió de la noche provocaba que sus alientos provocan un intenso vapor, ella sostenía en alta esperando el primer ataque, fue entonces que una de las garras se lanzo hacia su cuello y con gran velocidad termino la extremidad a los pies de Beleth, la sangre negra y espesa ensuciaba la nieve, dos demonios se lanzaron entonces sobre ella,  con mucho esfuerzo giro sobre si misma partiendo en dos a los demonios, sin embargo no había contado con que eran demasiados y que su cuerpo comenzaba a temblar por el agotamiento, con apenas seis cadáveres a sus pies, sus piernas perdieron la fuerza y callo agotada de rodillas, miro el cielo por ultima vez y levanto la espada apuntando hacia su estomago, no dejara nunca mas que un demonio la someta. 

- no deberías llegar a esos extremos._dijo mirándola de reojo.

Levanto la vista  y vio un hombre de cabellos largos cubierto con una gabardina negra que empuñaba una katana y  a su lado dos muchachos de similar vestir.

- estos hoy andan hambrientos.- comento un muchacho de cabello rojo.
- no los mates a todos, déjame algunos.-le contesto el otro de cabello negro y corto.

El pelirrojo llevaba una cimitarra, y el que parecía ser el líder blandía una hermosa katana , el otro muchacho lleva consigo y dos Glaibes europeas en cada mano, sin esperar  el ataque de los demonios  se abalanzaron contra los criaturas, atacando a destajos sin permitirles retroceder, mientras los cazadores luchaban, Beleth se rindió ante  el cansancio y el frío, dejándose llevar la oscuridad del sueño

siempre sus sueños  habían estado llenos de sangre, la oscuridad como una misteriosa sombra la llamaba constantemente y aunque toda su alma deseaba hundirse en la negrura del caos, había algo en su interior se negaba aun a ceder.

Abrió sus ojos atraída por calor  del sol, sorprendida miro a su alrededor y sentado en una esquina dormitando se hallaba el hombre de la katana, la habitación estaba revestida de madera con un par de sillas a los lados de la cama, una gran ventana donde el sol se asomaba, y una  puerta frente a ella, suspiro resignada y trato de levantarse, el hombre de la katana se había levantado y la miraba fijamente.
- has dormido por casi tres semanas, con altas fiebres.- dijo tocándole la frente .- beleth se estremeció al tacto._ no deberías temerme, yo solo mato demonios.

Se separo de la muchacha tomo su katana que había dejado apoyada en la silla y se dirijio hacia la puerta, con la misma seriedad con que hablo, le dijo.

- por cierto me llamo Saito.


La puerta se cerro tras el, y Beleth espero hasta que las pisadas dejaran de escucharse, reunió toda las fuerza que le quedaba, se levanto, noto que llevaba puesto un camisón y aunque busco por toda la habitación su ropa solo encontró su espada, sin pensarlo  la tomo y se dirigió hacia la puerta, sin embargo en el pasillo, apoyado en la pared se hallaba el muchacho de cabello rojo:

- ya te vas?, "ni un gracias", vaya las mujeres de hoy en día son muy groseras.-dijo el muchacho mientras se rascaba la cabeza.
- debieron dejarme morir.-dijo seriamente. 
- por que?.
- no saben en lo que se meten, ellos vendrán por mi.
- mejor somos cazadores matamos demonios, aunque algunos digan que es un trabajo, para mi es diversión._dijo el muchacho de cabellos rojos.
- además si vienen aquí, nos ahorramos el tiempo que perdemos en buscarlos.-dijo el muchacho de las Glaibes, que había aparecido en el corredor.
- por cierto los demonios gustan de la sangre, pero nunca los habíamos visto en manadas.-dijo el muchacho de cabellos rojos.
Beleth sonrió con malicia._  es por que, yo también soy un demonio._dijo mientras sostenía su espada.
Ambos muchachos se miraron divertidos, empuñaros sus armas y rodearon a Beleth, entonces Saito apareció en el pasillo con su rostro serio.
- sangre pura.- 
- los muchachos se miraron sorprendidos.
- por cierto el de cabello rojo se llama Sael y de las cuchillas Baltazar
- cuchillas!!?._comento irritado Baltasar.

- no deberías entrega información al súcubo._ ordeno Sael.
Saito suspiro profundamente y golpeo con gran fuerza la pared, los dos cazadores se quedaron en silencio y  escondieron sus armas.
- tenemos una reunión con los demás, allí nos contaras por que los mestizos te seguían._  dijo saito mientras desaparecía por el pasillo.
- tus ropas estaban demasiado deterioradas  así que tendrás que vestirte con nuestras prendas._ dijo Baltazar._espérame en la habitación. 

1 comentario:

Ronald Adolfo Orellana. dijo...

Beleth:
Admiro a la gente que sigue actualizando sus blogs, aunque exista esa cosa que se llama Facebook
Saludos…!!!