jueves, marzo 05, 2009

cronicas lycans




"A veces siento la oscuridad dentro de mí, latente, como una fuerza
que desea apoderarse de mí, y aunque batallo encontra, no puedo evitarla, me
hace más fuerte".


No quería comenzar mi relato, como esas novelas que tanto abunda en que el personaje habla de su vida, pero heme aquí con la única forma en la que me siento segura, no pretendo hacer de mi vida un ejemplo o una moraleja para alejar a los inocentes del mal camino, pero debido a que he pasado siglos en el anonimato, tengo miedo que cuando ya no este, no exista ningún registro, sobre mi existencia, al fin y al cabo la mayoría aspira a la transcendencia.
Nací en el año 1536 cuando la ciudad de santiago de nueva extremadura ( país chile) aun no era fundada en el continente que conocemos como America del sur, la nombro por que esa ha sido mi ultima morada desde finales de este siglo, nací humana, en mi cuerpo corre sangre alemana, española y mapuche, mi padre un joven conquistador español, después de la conquista del Perú, siguió a Don diego de almagro en su expedición a las tierras del sur, emprendió la exploración del territorio, dirigiéndose hacia el valle del río Aconcagua donde fue bien recibido por los indígenas, ellos se hacían llamar Mapuches, gente de la tierra, allí conoció a mi madre, hija de guerreros donde mantuvieron un corto romance, ya que Don diego de almagro no encontró su tan preciado oro decidió volver al Perú, junto con mi padre y me madre embarazada de mi, jamás llegue a conocerla, ya que el viaje fue tan duro y extremo que apenas hubo yo entrado a este mundo, ella iba saliendo; debido a que mi piel no era tan oscura, mi padre aprovecho este privilegio para volver a su amada España y criarme como una doncella, mi niñez fue normal como toda chica, fui entrenada para ser la perfecta esposa y apenas hube cumplido los 12 años mi padre me caso con un mercader amigo, al poco tiempo de celebrar la boda, tuvimos que partir por negocios a Francia, nuestro matrimonio nunca se consumió debido a sus negocios y esclavas que le mantenían ocupado, recorrimos todo el país de punta a punta, hasta que al cumplir 20 mi marido que no vale la pena nombrarlo me llevo a Roma, sola y sin conocer el idioma, sufrí una terrible angustia, que me llevo a la decisión de escaparme, en una de sus tantos templos dedicados a los dioses de antigüedad, me refugie y fue cuando le conoci.

2 comentarios:

Dilith dijo...

uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
alucinas :L

Erick Barrera dijo...

gracias por el comentario, quizá cada quien desde su perspectiva, mas yo a veces prefiero enrumbar mis acciones. Saludos