sábado, diciembre 10, 2011

miércoles, diciembre 07, 2011

me voy




Me voy, mujer quijotesca
Con el vapor de la tasa de té
Me voy escupiendo verdades
Pariendo rebeliones
Intoxicada, enardecida, trémula, salvaje!!!
Mi albedrio…
¡yo fui! ¡yo fui! Soterrada
Transfigurada, herida
Yo soy!, yo soy!
Entelequia

lunes, diciembre 05, 2011

años


como cambian las personas con el tiempo, aunque en el fondo siento que no he cambiado, al menos sigo siendo la chica que todos conocen, siento que el tiempo se ha estancado en mi, es como si viviera en el limbo...

viernes, septiembre 30, 2011

martes, mayo 31, 2011

recuerdos




"Siempre Despierto con una sensación nueva, como si todo comenzara de nuevo, como si mi sueño fuera el reseteo de mi vida desarrollada en un solo día...le tengo miedo a lo que no recuerdo, a lo que mi mente sin permiso desecha...a la oscuridad que ello con lleva....
que soy yo?
que soy yo...?
que soy...

la mañana se levanta dolorosa y estoy aquí enredado entre sabanas, el goteo de la llave crea un molesto ritmo y me pregunto si sera otro de esos días, que pasan demasiado lento y son demasiados rapidos de olvidar."

lunes, mayo 23, 2011

Una de aquellas



Capitulo uno:

Nacimiento

- Riquelme!!!, Riquelme!!!.

Era lo único que alcanzo escuchar, antes de que su mente quedara en blanco, tal como si un interruptor hubiera frenado toda actividad cerebral, aunque solo duro unos instantes lo suficiente para accionar la metralleta y casi como autómata disparar contra la gente, era la primera vez, la primera vez!!! Que mataba “personas”, todo lo demás había estado en su imaginación, la entrenaron para obedecer, la entrenaron para matar y era justamente aquello lo que estaba haciendo, pero nunca pensó en lo fuerte y cruel que sería, habían convertido el centro de Santiago en una guerra de trincheras, los edificios heridos por las granadas daban un aspecto de total desolación, como cabo le habían enviado a parar una revuelta civil, pero la contención había sido sobrepasada, a pesar de que los disparos penetraban la carne, la multitud se levantaba como si nada ante la vista atónita de los militares, y peor aun la “gente” se lanzaba en total estado de éxtasis sobre los soldados, mordiéndoles y arrancado a pedazos las carnes, el capitán había ordenado el retiro inmediato.
- Riquelme!!!._volvió a gritar el capitán._nos reagruparemos en la moneda!
La muchacha aseguro su casco y corrió tras el escuadrón, los disparos se escuchaban en todas partes, rebotaban como ecos entre medio de los edificios sin darse cuenta el escuadrón compuesto por 15 hombres habían agrandado sus filas por civiles perdidos en la selvática ciudad, las trasmisiones no paraban de hablar sobre los acontecimientos acaecidos, y de cómo escuadrón tras escuadrón iban desapareciendo.
La moneda se alzaba blanca y silenciosa, cuando el escuadrón huemul llego a sus instalaciones, civiles, funcionarios y carabineros estaban apostados en el interior, el capitán repartió a sus hombres por los cuatro puntos cardinales y con el resto de los carabineros les ordeno que fueran a las azoteas como vigías, a Riquelme le encomendaron la búsqueda de alimentos, a pesar de haber estado a la par con sus compañeros, para algunos mandatos seguía siendo discriminada como mujer, por suerte el buffet del presidente, siempre tenía comida lo que ayudo alimentar a la creciente población, la noche llego de golpe, el capitán ordeno mantener las luces encendidas, a cada hora la multitud enfurecida llenaba cada lugar aledaña a la moneda y sus quejidos se elevaban como un sombría canción, el capitán les informo que dentro de media hora más vendrían los helicópteros de rescate y que el gobierno había dado por perdida la ciudad de Santiago bloqueando todas las entradas, se recomendaba aislar a las víctimas de alguna mordedura, ya que le “enfermedad” se trasmitía, por saliva.

domingo, mayo 22, 2011

DIAS


odio a la gente, si ...en verdad la odio, aunque odiar es demasiado fuerte, mejor la detesto, las detesto en las mañanas, cuando están atochadas en los paraderos esperando una transantiago, las detesto por que están silenciosas, molestas, con el rostro largo y la mirada sombría y también cuando hablan y hablan y continúan hablando, no de ellas, ni de temas importantes, sus conversaciones vanales son pelambres, "la hija de la marta hizo esto...", "viste lo que el famosillo este hizo en la...se acostó con...", y lo peor es cuando llega el transantiago, y las puertas se abren, comienza el verdadera carnicería, nadie se preocupa de nadie, cada uno lucha por subir y agarrar un puesto, lo importante es conseguir un asiento vacio a toda costa, y la viejas te empujan, los escolares te golpean con sus mochilas, que te pisan el pie, que te agarran el culo, y mas encima no faltan los flaites que sus pintas( según ellos lo mas genial), con sus celulares a todo volumen escuchando el tan odiado REGGETON, COMO SI TODO EL MUNDO quisiera escuchar ese bodrio, me fastidian sobre todo cuando sus rostros se han los indiferentes o como decimos los chilenos los heones, sobre todo cuando una embarazada, un anciana o una chica con bebe se suben y "nadie" se mueve para ceder el asiento, y aun si las viejas tiene el descaro de criticar la sociedad, y el chófer!!!... el chófer no se salva, esos frenasos que se pega, los baches que se salta, como si fuéramos un burdo ganado y mi calvario no termina allí, continua en el metro, toda esas estúpidas personas, agazapadas frente a las puertas del metro esperando atentas, a que se abran las puerta como si de una competencia se tratase y puedan coger un asiento, que manera de querer sentarse!!!, ni que toda su vida dependiera de ello, ni que se levantaran con el peso, estoy cansada de tanta mierda, egoísmo, hipocresía, locura, de que los sueldos siempre sean los mismos, mientras todo lo demás sigue subiendo, encuentro a la gente estúpida, zombis que solo SOBREVIVEN y deshumanizados. que solo cuando ocurre una tragedia vuelven a sentir con sus corazones oxidados.

sábado, mayo 07, 2011

Otras vidas

tengo un sueño donde, la ciudad no es mas que un frondoso valle, de naturaleza exuberante, donde las calles de asfalto son reemplazadas, por la tierra virgen de tiempos antiguos y mi sueño se transforma en recuerdos, y mis recuerdos huelen a nostalgia...nostalgia de saber que alguna vez estuvimos juntos y hoy...no te encuentro.

viernes, mayo 06, 2011

momento


Al final de la noche lo único que se escucho fue la puerta cerrándose de golpe.

jueves, abril 28, 2011

la maldicion

La maldición

Todo comenzó con un gran incendio, el humo se podía ver a kilómetros de distancia, el cielo nunca estuvo tan oscuro como ese día, algunos comentaban que comenzó por una falla eléctrica ya que era una de las últimas casonas antiguas que conservaba la cuadra, y a pesar de eso nunca nadie conoció a sus moradores, era parte de esas leyendas urbanas que pasaban de vecina a vecina y cada cierto tiempo algunos elementos cambiaban, por ejemplo, se contaba que antes de la guerra de independencia la casa fue construida, y que sus primeros dueños eran una extraña mezcla de españoles con ingleses y mapuche, siendo los descendientes de estos últimos los que trabajaron como sirvientes, o que en realidad eran 100% españoles que habiendo arrancado de la santa inquisición, encontraron en este recóndito país un lugar para establecerse, o que en realidad eran descendientes de los pocos ingleses que acompañaron a Pizarro en la conquista del Perú, entre muchas otras historias, la casona solo fue habitada hasta el famoso terremoto del 85, donde la única dueña, la mis Ivonne sufrió un ataque al corazón que acabo con su vida, desde entonces no se vio morador alguno.
Quedó en el olvido hasta que la renovación del barrio comenzó y las casas se empezaron a llenarse de gente joven, fue entonces que la casona recibió esporádicas visitas de una misteriosa anciana, al principio se pensó que por fin la casona iba hacer vendida a una inmobiliaria o iba hacer demolida para construir un duplex o un pequeño condominio, pero al final la casona siguió en pie por muchos años, hasta la noche en que se incendio por completo.
Esa noche los bomberos, la televisión y los vecinos observaban como el fuego insaciable devoraba todo, sin percatarse que la misteriosa anciana observaba desde las sombras el espectáculo y parecía murmurar algo así como una oración, pero en un idioma desconocido.
Una vez que el fuego consumió el último pedazo de madera perteneciente a la casona, la anciana emprendió el camino hacia su hogar, a pesar de su avanzada edad era ágil n los movimientos, como si aun tuviera la fuerza de su juventud, la anciana tomo un taxi que la llevo a una serie de departamentos amontonados en una esquina de gran transito vehicular, pago y tan rápido como pudo subió al ascensor que la llevaría la piso 7 departamento 37, allí se saco sus ropas, se puso el camisón y se acostó, de pronto asustada abrió sus ojos, a los pies de su cama una sombra negra la observaba, lentamente la anciana trato de incorporarse, pero la sombra se abalanzo sobre ella, de un momento a otro la sombra se transformo en hermoso hombre y la anciana en una joven mujer.

El hombre deslizo su mano por debajo de las sabanas tocando suavemente la pierna de beleth, subiendo lentamente por la entrepierna sin que ella tratase de detenerlo, él mas que nadie conocía la naturaleza humana, ninguna mujer podía resistírsele, los incubus tenían ese poder, despertaban los deseos mas oscuros y beleth por muy fuerte que fuera era poco lo que podía resistir, una vez que su cuerpo comenzó a temblar, el demonio fue acercando seductoramente sus labios a la boca de beleth y mientras de ella comenzaba a emitir pequeños gemidos, su lengua estaba a punto de emprender el ataque cuando, escucho como cada palabra del conjuro se marcaba en su cuerpo, el demonio se alejo hacia un rincón de la habitación retorciendo en terribles espasmo:
- maldita! Por cuanto tiempo crees que podrás resistirme!!, tarde o temprano me darás lo que deseo.
Su sombra se deshizo en un rincón, pero seguía sin apartar la vista, lentamente de su velador extrajo un antiguo cuaderno, allí estaban anotados los nombres de sus viejas compañeras.

Anabell en sus años de moza había adquirido una hermosa casa en el famoso barrio brasil y a pesar de la creciente modernización, jamás acepto oferta alguna para dejar su hermosa casa a merced de los empresarios, se la conocía como la vieja de los cabellos negros, ya que los años no habían podido desteñirlos, la “vieja” pasaba sus días encerrada y solo se la podía ver en las noches o en los días nublado, una extraña fascinación de joven por la oscuridad había conformado su singular personalidad, sin embargo solo una vez se le vio de día, esa noche contemplaba la luna , un terrible presagio ensombrecía su corazón, por un instante creyó ver de reojo la figura de un hombre observándola en la esquina del pasaje, pero una vez que volvió a mirar no había nadie, regreso a su sala de estar, donde un te caliente y un par de libros le esperaba, pesadamente se sentó en su sillón se arreglo los anteojos y se cruzo de manos.
- Se que estas ahí, ¿Por qué no te muestras?_dijo Anabell tranquilamente.
El demonio apareció detrás de ella, suavemente deslizo sus labios por el cuello de lo que ahora era una joven mujer de cabellos negros, sus manos que sabían tocar bien jugaban con su vestido.
- siempre fuiste mi favorita,_dijo casi susurrando Baltazar.
Anabell se dejo arrastrar por la dulzura de sus caricias y los susurros seductores, el demonio seguía recitando las frases más hechiceras que conocía, creyendo que ella seria más fácil de dominar, sus manos se adentraron en la blusa de la muchacha siguiendo la curvatura de su pecho, fue entonces que exclamo de dolor su mano, derecha yacía horriblemente quemada, Anabel se levanto y dejo ver un hermosos collar color turquesa, el demonio comenzó a reír agitadamente, mientras envolvía su mano con un pedazo de tela:
- que tonto he sido!!, las tome como ingenuas brujas, mis disculpa._dijo el demonio y desapareció ante la muchacha.

Inmediatamente Anabell saco sal de su despensa y la esparció por todas las entrada de su casa, miro con nostalgia el tatuaje de su mano derecha y empezó a empacar.

Elibeth había estado preparándose por casi 100 años, con hierbas y restos de animales, estudiando las hechizos prohibidos, en su corazón sabia que la paz que habían creído ganar no duraría por siempre, siempre antes de salir cubría las entradas de su casa con sal para impedir la entrada de espíritus indeseable y dejaba un pedazo de espejo frente a su puerta para que las energías negativas no entraran en su hogar y a pesar no sabia ni la hota ni el diea en que le vendria.

martes, febrero 08, 2011